¿Qué es la hipnosis?
Existen múltiples maneras de definir la hipnosis. Hay quienes la definen como un estado normal de alteración de la conciencia, como un estado de disociación o como un estado de relajación entre el sueño y la vigilia.
Una de las definiciones más populares, gracias a los estudios recientes en neurología e hipnosis, la define como un estado de concentración y atención focalizada que se caracteriza por una mayor receptividad a sugestiones. El trance hipnótico suele experimentarse como un estado de relajación, aunque no siempre es así (ya que también existe lo que se conoce como “hipnosis despierta”). Se trata entonces de una experiencia muy similar a aquella que una persona vive espontáneamente cuando se "sueña despierto" o bien cuando se queda "sumergido" en una novela o en alguna actividad que le interesa mucho.
A nivel neurológico, durante el trance hipnótico predominan las ondas alfa en el cerebro, las cuales se pueden alcanzar por medio de otras técnicas y prácticas, como el yoga, la meditación, la relajación y la oración profunda.
En este estado de mayor receptividad a sugestiones, la persona puede lograr cambios en sus emociones, pensamientos, conductas e inclusive percepciones (como por ejemplo, en reducir la percepción del dolor). Clínicamente esta experiencia de concentración reviste mucha importancia ya que en ella, entre otros aspectos, suele resultar más fácil revivir situaciones para elaborarlas y resignificarlas, como lo es en el tratamiento de experiencias traumáticas. Asimismo, durante el trance hipnótico se hace más fácil el identificar, reforzar o reprogramar pensamientos y conductas positivos deseadas.
Cualquier tipo de hipnosis al fin de cuentas es autohipnosis. El profesional no es más que un facilitador que procura ayudar a que la persona encuentre y desarrolle sus propios recursos para mejorar.